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Una habitación no es suficiente

Una habitación no es suficiente es un mapeo intergeneracional de 10 artistas contemporáneas nacidas o radicadas en Querétaro que han expuesto en TRÁMITE a lo largo de sus 10 años de existencia. Una invitación a encontrar los puntos de conexión entre sus diversas prácticas y temas de investigación para ubicar coincidencias e imaginar posibles diálogos tanto formales como conceptuales. Más que una red definida, la muestra imagina cada cuerpo de obra como puntos de una constelación de ramificaciones y formas indeterminadas y abiertas: de materiales, lenguajes, memorias y territorios vinculados desde experiencias particulares para pensar en colectivo.

Si bien cada cuerpo de obra opera como un universo propio en sí mismo, todos son susceptibles de conformar sistemas interdependientes en coexistencia espacio-temporal entre ellos. Más allá de los resultados formales en sí mismos, todas las piezas apelan a las historias que resguardan y las relaciones conectivas que pueden detonar. Desde distintos enfoques y circunstancias, el trabajo de estas artistas insiste en la necesidad de encontrar en las redes materiales, biológicas, afectivas, históricas, lingüísticas, ecológicas y tecnológicas las estrategias para atravesar con conciencia crítica el momento histórico que atravesamos.

Todas ellas comparten un interés por aquello que organiza nuestras realidades sin ser inmediatamente visible o evidente: las acumulaciones materiales y afectivas que devienen cápsulas temporales a manera de bodegón-paisaje y autorretrato (Fernanda Galván), los cruces entre tecnología y naturaleza a favor de un ritmo más pausado de percepción (Laura García), los ciclos y las relaciones biológicas humano-naturaleza-artificio (Azucena Germán), la memoria, el cuerpo y los afectos como territorios políticos y de pertenencia (Selma Guisande), los mecanismos y las estrategias subversivas de percepción y deseo (María Rébora), las redes lingüísticas como espacios colectivos y los alcances poéticos y políticos del lenguaje y lo lingüístico (Susana Solís), los sistemas de intercambio y legitimación sobre el “buen” o “mal” gusto según la casa-clase social que se habite (Daniela de la Torre), el desplazamiento de la abstracción desde la gran épica modernista hacia lo manual, natural y vulnerable (Esmeralda Torres), los cuerpos virtuales que salen de la pantalla como ficción especulativa (Sara Martínez), la memoria y la auto-ficción como estrategia de registro y supervivencia cotidiana (Paulina Zamora).

En conjunto, la exposición presenta diversas propuestas de reflexión y producción artística que se entrecruzan, complementan e interpelan para proponer existencias biológicas, sociales, históricas y simbólicas cuando una habitación ya no es suficiente.

Tania Ragasol