Garage Guanajuato
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Curadora Carmen Cebreros Urzaiz
Con mayor potencia año con año y sumando cada vez más sinergias, Trámite Buró de Coleccionistas agita y reúne a más artistas e interesados en el arte contemporáneo, desde su afortunada descentrada y céntrica ubicación. Considero que una de las tácticas más efectivas de Trámite es establecer puentes entre agentes inconexos. Así que con sorpresa y sincero desconocimiento de la escena implicada, acepté con entusiasmo la invitación para curar a la “delegación guanajuatense” en esta décima edición. Mi encuentro ha sido afortunado pues destaca que, desde muchas localidades de este estado, se sostienen trayectorias con perseverancia y consistencia. Además, un rango amplio no solo de generaciones sino también de medios y combinatorias entre éstos caracteriza al conjunto de artistas participantes.
Desde León, su ciudad de nacimiento, Fer Ricárdez (León, 1995) ha expandido su conocimiento como desarrollador de software hacia una producción visual que surge de la traducción de datos económicos en un sistema de representación pictórica a escala pixel/mosaico. Esos datos no son aleatorios; tienen una relación directa con el costo de los tratamientos médicos que el artista ha recibido ante una condición de atrofia muscular y un diagnóstico de un macroadenoma hipofisiario. Ricardez logra transmutar abruptas analogías médicas en detonadores poéticos, de la misma manera que convierte la complejidad de fuentes imagenológicas en plasticidad evocativa, en transformación como su cuerpo.
Las paradojas entre la demanda energética de un nodo industrial, como el municipio de Silao de Victoria, y la vida vecinal de los habitantes de esa misma localidad son una reflexión obligada, que detona la serie pictórica, astutamente nombrada, “Zona de polillas” de Mariana Durán (Guanajuato, 2000). En ella, Mariana enfoca la convivencia a oscuras en el espacio público, debido a recientes apagones continuos. Su paleta nos hace imaginar que su ojo opera como un instrumento de visión nocturna con el que logra discernir la condición espectral de la ciudad.
Yuriria, no solo es cuna de la infraestructura hidráulica colonial, también es sede de la Sociedad de Astrología Invertida, que cuenta con un solo fundador y miembro: Diego García (Yuriria, 1994). Desde lo que pareciera una metodología mitocrítica, hasta que el cruce entre narrativas se desbordan en su obra, este artista concatena símbolos y relatos asociados con la región, en la que abundan remanentes volcánicos y energías geológicas que devienen en cósmicas y hasta extraterrestres. Algunos elementos del archivo de la S.A.I. podrán consultarse en Garage Guanajuato, además de escuchar de primera mano a este experto.
“Escamas” es el término que emplea Sofía Martínez (Guadalajara, 1976), artista radicada en León, para describir una labor plástica que indaga en lo modular y en el color como premisas constantes. Plegando recortes de papel pintado a mano con acuarela, Sofía hilvana conjuntos que muestran su pensamiento textil. En sus exploraciones, esta artista combina varios procedimientos artesanales a la vez. La misma lógica de los fragmentos coloreados se extiende hacia el universo de la cerámica e, inclusive, hacia una fractura visual de los objetos cerámicos que nuevamente se vale de la versatilidad del papel para ser soporte y volumen al mismo tiempo.
La Cucaña (2025) es una invitación a detenernos en una Arcadia tropical: una plataforma de “agusteza” compartida, categorizada como instalación y “barformance” por Manolo Tejeda (Dolores Hidalgo, 1994), artista que trabaja desde San Miguel de Allende. La parafernalia ornamental creada por este artista complementan este artificio turístico “con vista al mar”. Entre risa y risa, aperitivos y botanas, Manolo nos exhorta a abrazar el ocio y a reivindicar un derecho y una capacidad social en peligro de extinción: conversar.
Dedico este texto a Samara Colina (1992-2026), artista de Guanajuato, a quien conocí en San Luis Potosí, me reencontré en Tijuana y con quien compartí espacios de aprendizaje en la CDMX. Participante de Trámite en varias de sus ediciones, a través de su obra y con enorme inquietud y vitalidad, Samara navegó muchas comunidades y extendió una red de afectos que continúan.