Buró de Coleccionistas
Coleccionar también es construir una escena
Coleccionar también es construir una escena
Hablar de colecciones es hablar de las personas que están detrás de ellas: de sus decisiones, afectos, intereses y una visión particular sobre aquello que merece ser conservado, acompañado y compartido.
Hablar de una colección pública implica también pensar en el perfil de una institución y en el rumbo que ha decidido tomar. Hace diez años, TRÁMITE comenzó con la intención de crear nuevos públicos y nuevos coleccionistas para el arte contemporáneo. El tomo 0010 celebra este recorrido poniendo en diálogo algunas colecciones públicas y privadas que, desde distintos lugares, han contribuido a construir la escena artística de Querétaro.
Entre las colecciones institucionales se encuentra la del Museo de la Ciudad de Querétaro, próxima a cumplir 25 años. Detrás de su carácter está, en buena medida, la mirada de Gabriel Hörner. Una de las piezas que forman parte de ella es Fé de azar, de Fritzia Irízar, adquirida alrededor de 2012 por $50. La obra está conformada originalmente por 333 costales de sal, uno de los cuales contiene un diamante; la colección del museo conserva uno de ellos, una de las 333 posibilidades de encontrarlo. El juego entre azar, valor económico y valor artístico plantea también una reflexión sobre lo que decidimos conservar.
En 2016, durante el tomo 001 de TRÁMITE, Mauricio Sánchez empezó su colección con tres piezas de Ivan Puig, uno de los artistas invitados entonces y también parte de esta edición. Las obras registran instalaciones en las que Puig reflexiona sobre el patrimonio, la migración y las formas en que construimos nuestros imaginarios sociales.
La escena del arte contemporáneo de Querétaro también se ha alimentado de las decisiones de sus instituciones. En el Museo de Arte Contemporáneo Querétaro, la visión de su primer director, Papús von Saenger, fue fundamental para definir el rumbo del museo: traer artistas que quizá no habían expuesto anteriormente en la ciudad y consolidar su vocación como espacio dedicado al arte contemporáneo. La dirección actual mantiene el compromiso de conservar y enriquecer ese legado. De su colección seleccioné 428 días VIII, de la serie El sentido de la posibilidad, de Gabriel de la Mora, donde el artista deja los lienzos a la intemperie durante 428 días, permitiendo que el tiempo y el entorno intervengan directamente sobre ellos.
Junto a las instituciones están quienes, desde la sociedad civil, han convertido su interés por el arte en una forma de participación activa. Mónica Mercado y Edgar Sánchez son ejemplo de ello. Mónica seleccionó una pintura de Álvaro Verduzco, perteneciente a La sombra de la duda, serie que parte de imágenes de protesta y reflexiona sobre las acciones de ambientalistas contra obras de arte. La elección responde también a su interés por piezas que hablan del propio arte. Para la colección de Edgar Sánchez seleccioné una pieza de un artista de graffiti bomber, reconocido por su comunidad, que aborda una experiencia íntima: la muerte de su madre. Ambas elecciones muestran distintas maneras de vincularse con los artistas y sus procesos.
Durante estos diez años, TRÁMITE, de la mano de Bianca Peregrina y Miguel Loyola, ha hecho mucho más que poner obras en circulación: ha generado encuentros, exposiciones, talleres, residencias y, sobre todo, vínculos entre artistas, públicos y coleccionistas.
Esta muestra celebra esta trayectoria y a quienes, a través de sus decisiones, han acompañado el desarrollo del arte contemporáneo en Querétaro. Porque en el arte, más que construir colecciones, construimos relaciones, amistades y afectos. Coleccionar también es tomar parte en una escena y decidir qué historias y qué personas queremos tener cerca.
Maryann Díaz Ricardez