Instalación in situ
Arqueología del futuro: A 16 años del despegue de la SEFT-1
Arqueología del futuro: A 16 años del despegue de la SEFT-1
En 2006, Iván Puig y Andrés Padilla Domene emprendieron una expedición a bordo del SEFT-1 (Sonda de Exploración Ferroviaria Tripulada), un vehículo propulsado por la curiosidad crítica y diseñado para navegar tanto por vías férreas como por caminos de tierra. Su meta no era solo recorrer la geografía mexicana sino mapear las ruinas del progreso: los miles de kilómetros de vías privatizadas, abandonadas y en desuso tras el colapso del sistema estatal de trenes de pasajeros en México durante los noventa.
A lo largo de sus expediciones, los ferronautas ejercieron una labor arqueológica mediante la recolección de restos materiales encontrados a los costados de las vías: clavos de fijación corroídos, fragmentos de señalética, herramientas en desuso y pequeños objetos cotidianos abandonados por el tiempo. Estos objetos resultan ser contenedores de historias, sinécdoques e indicadores táctiles de un sistema amputado. Exhibidos como reliquias del cotidiano, contienen la memoria comunitaria y su relación con el desarrollo tecnológico y su obsolesencia.
Las expediciones se extendieron a Inglaterra, Estados Unidos y Ecuador, para confirmar que el abandono de las vías férreas no es una tragedia que nos sucedió por mala suerte, sino que es parte de una estrategia de poder y negocios esparcida por todo el mundo y ejecutada una y otra vez de manera casi idéntica en los países latinoamericanos.
Dieciseis años después de su lanzamiento original, la presentación del proyecto SEFT-1 en la feria de arte TRÁMITE adquiere un eco singular. Hospedada en las instalaciones de la Cervecería Hércules, un espacio cuya propia arquitectura fabril dialoga de forma natural con los vestigios de la era industrial, esta revisión funciona como un dispositivo activo de memoria crítica.